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Este empresario, salido del semillero de ejecutivos
de CB, se aventura ahora en la producción
de cine y televisión. Acompañado por su hermano
Francisco y Mario Velasco, ya trabaja en dos
proyectos y busca socios.
Juan Braun todavía se acuerda de la cara de
espanto que pusieron Aline Kuppenheim y Felipe
Camiroaga cuando llegó al plató donde se filmaba
"Pelo de liebre2, la película que protagonizaban.
"Se extrañaron al verme entrar de terno
y corbata y me preguntaron ¿qué personaje
hacía?", comenta entre risas.
Corría 1994 y era uno de los mecenas que estaba
apoyando a su amigo Mario Velasco, el director,
en el financiamiento del cortometraje.
Once años después de ese episodio, Braun decidió
dejar atrás la anécdota y meterse de lleno
a la industria de la entretención. Junto a
su hermano Francisco y a Mario Velasco armaron
hace tres meses Magallánica S.A., una productora
especializada en gestión, creación, producción
y distribución de películas y programas de
televisión.
Aunque parece un rubro totalmente ajeno a
lo que ha sido las anteriores andanzas empresariales
-muy ligadas a lo que fue el grupo Cruzat
y emprendimientos propios como incubadoras
de internet y compañías de factoring-, Braun
asegura que esto de "las luces"
le viene por la sangre y hace referencia a
su parentesco con el taquillero actor de teleseries
Felipe Braun.
Además, dice, conoce mucho al director Andrés
Wood ("Machuca", "La fiebre
del loco") porque fueron compañeros en
la universidad. "Hace poco nos encontramos,
conversamos y quedamos de hacer películas",
dice medio en serio y medio en broma.
Para el debut, Magallánica tiene listo el
guión para un show de entretenimiento, cuyo
piloto esperan tener listo en octubre. En
paralelo, avanzan en la idea para una sitcom,
formato que ha tenido gran éxito en Estados
Unidos con series como Friends, Mad about
you y Seinfeld y que está entrando fuerte
en Chile y América Latina.
El ingreso a esta nueva área de negocios,
no es al azar. Mirando el crecimiento de la
economía del país y, por ende, del poder adquisitivo
de los chilenos, Braun cree que sectores como
el entretenimiento, junto al inmobiliario
y educación, experimentarán un incremento
en sus niveles de demanda.
"Cuando la gente tiene plata extra está
dispuesta a invertirla en pasarlo bien, en
distraerse", enfatiza Francisco.
Armando el elenco
Y para aprovechar la coyuntura, la nueva compañía
decidió abordar el tema del cine y la televisión,
dejando de lado lo romántico y usando parámetros
absolutamente empresariales y técnicos.
"Estamos investigando el mercado: qué
es lo que quiere la gente, qué formatos son
los que más llegan en los distintos horarios.
Creo que hoy no se hace un análisis técnico
para definir eso", señala Juan Braun.
El objetivo es seguir el modelo de Patagonik,
una productora que armaron en Argentina el
Grupo Clarín, Buena Vista Internacional -ligada
a Walt Disney- y Telefónica Media, que entró
en 2000 como principal accionista.
Esta sociedad ha generado varios productos
exitosos en el mercado internacional. Por
ejemplo, su película "El hijo de la novia"
estuvo nominada al Óscar como mejor película
extranjera.
Para eso están en conversaciones con varias
compañías para que se integren y así constituir
un grupo de inversionistas que se embarque.
"Nuestra idea no es tener los fierros,
ni filmar, sino que generar los contenidos
y buscar socios para la realización y distribución.
Magallánica aportaría el 50% y terceros el
resto", explica Velasco.
De darse todo como está dibujado en la mente
de los tres socios, en un par de años más,
Magallánica debería estar generando unos 10
programas y series de televisión y cinco películas
para cine anuales, con ventas anuales por
unos US$ 15 millones.
Para lograrlo, se han repartido las labores:
Juan Braun está dedicado al análisis del mercado;
Velasco, a los contactos con potenciales socios,
y Francisco Braun, a la parte creativa, a
la elaboración de los guiones, labor en la
que también participa Velasco.
Sobre los dos proyectos que están elaborando,
no quieren dar muchas luces. "La industria
es muy competitiva, se copian mucho las ideas",
dice Velasco. Por eso ya tomaron sus resguardos
y contrataron al estudio Alessandri, quien
les ha inscrito marcas y los programas que
ya tienen delineados.
El primero, ya está en etapa de producción.
Adelantan que es una serie para televisión,
de una hora , y que mezclará los formatos
documental y ficción. "Apelará mucho
a las emociones", agrega Francisco Braun.
Luego vendría el sitcom, para el cual ya están
escribiendo los guiones. Este tipo de series
de media hora de duración ya ha probado que
tiene buena recepción entre los televidentes
chilenos. De hecho "Loco por ti",
que sacó TVN y "La Nany", de Megavisión,
arrojaron buen rating.
"Queremos partir con proyectos de televisión,
que requieren menos inversión, para tomarle
el pulso al mercado. Luego entraríamos en
el cine, para lo cual ya tenemos en proyecto
una idea", comenta Mario Velasco.
El trío gestor de Magallánica cree que es
posible ganar plata con el cine en Chile.
Sólo hay que darle con el "palo al gato",
como lo hizo "Sexo con amor", el
filme de Boris Quercia, que recaudó $2.500
millones.
Mario Velasco Carvallo
(44 años, casado) es licenciado en Arte de
la U. de Chile, tiene estudios de cine y guión
en Nueva York. Durante 10 años trabajó en
Empresas CB en diferentes áreas y ahora se
desempeña como director de Magallánica.
Juan Braun Llona
(40 años, casado) es ingeniero comercial de
la U. Católica y doctor en Economía en Harvard.
Fue jefe de Estudios de CB, gerente general
de CB Capitales. Hoy es accionista de Lo Aguirre
y Fepasa, además de presidente de Imactiva
y socio de Magallánica.
Francisco Braun Llona
(34 años, soltero) es licenciado en Derecho
de la U. Católica. Estudió Filosofía, Estética
y Fotografía en la Escuela de Cine de Chile
y Administración Cultural también en la U.
Católica.
Productoras en cartelera
De la mano del desarrollo de la televisión
y de la necesidad de los canales de reducir
costos, han nacido varias empresas productoras
que los proveen de series y programas de todo
tipo.
Entre las que están generando más oferta figuran
Kike 21, del animador Kike Morandé ("Morandé
con Compañía" y "La ley de la selva");
Broadeyes, del empresario Rodrigo Danús ("SQP"
y "En portada"), y Geoimagen, del
periodista Carlos Pinto ("Los cuentos
del tío" y "Mea culpa").
Otras que están entrando con fuerza son Roos
Film ("Loco por ti", "Los Galindo",
"La Nany"); Rivas y Rivas, de Marco
Enríquez-Ominami, que realiza "La vida
es una lotería", y Nuevo Espacio ("Enigma",
"Mujer rompe el silencio" y "Fénix"),
de Patricio Polanco.
Nombres ligados al mundo del cine también
están abarcando este nicho, sin abandonar
la producción de películas. Es el caso del
director Marcelo Ferrari ("Subterra"),
que acaba de asociar su productora Nueva Imagen
a ChileFilms para crear ImagenFilms.
Otro ejemplo es el del director y actor Boris
Quercia, que ya se anota el récord de haber
realizado la película chilena más taquillera,
"Sexo con amor" (casi un millón
de espectadores y una recaudación cercana
a los $ 2.500 millones).
Quercia tiene su empresa Chilechitá, que coprodujo
la exitosa serie "La geografía del deseo",
vendida incluso a cadenas internacionales
de televisión.
Las otras películas
Juan Braun, a sus 40 años, es reconocido en
el mundo empresarial como una "máquina"
generadora de proyectos. Los resultados: de
dulce y agraz.
En 1999, se lanzó con su primera aventura
personal cuando creó la empresa de factoring
Eurocapital.
"A esta compañía le va muy bien; en 2004,
debe de haber ganado unos $1.500 millones.
Tuve un 15% de la propiedad y lo vendí cuando
entré a Fepasa hace dos años", explica.
También en 1999 se entusiasmó, como muchos,
con internet. Creó E-Ventures, una incubadora
de proyectos, en la que embarcó a empresarios
de la talla de Eduardo Fernández León, José
Antonio Garcés y Gustavo Pavez.
Pero este emprendimiento no sobrevivió al
estallido de la burbuja de las puntocom y
tuvo que bajar la cortina.
De todas las empresas que se crearon bajo
su alero, la única que quedó fue Imactiva,
que Braun finalmente adquirió.
Ésta se dedica a desarrollar softwares educacionales,
presta servicios a 35 colegios y hace sitios
web.
En la propiedad, Braun tiene alrededor del
40% y lo acompañan Juan Hurtado Vicuña, José
Said, Alberto Hurtado - presidente de Embotelladora
Andina- y Carlos Larraín.
Animado por las oportunidades que abre el
aumento del poder adquisitivo de los chilenos,
hace dos años, ingresó -con un 10%- a la sociedad
que tienen Juan Hurtado y Manuel Cruzat para
desarrollar proyectos inmobiliarios en Lo
Aguirre.
Ésta cuenta con 2.200 hectáreas ubicadas en
Pudahuel, las que, gracias a las nuevas vías
de acceso (Ruta 68, Costanera Norte y pronto
Américo Vespucio Norte), ganarán en conectividad
y plusvalía, pues quedarán a sólo 20 minutos
de El Golf.
Este mismo grupo es dueño del 13,5% de la
mina de cobre Quebrada Blanca -que controla
la canadiense Aur Resources- que, al igual
que los otros yacimientos de este metal, se
ha visto muy favorecida por los altos precios
del cobre.
Cálculos del empresario -que también hace
clases de Finanzas en Ingeniería Industrial
de la Universidad de Chile-, indican que este
año sus ventas anuales sumarán más de US$
130 millones.
Juan Braun también se encarga del fundo de
280 hectáreas que tiene su familia en la zona
de San Felipe. Allí tienen unas 60 hectáreas
plantadas con frutas de exportación, con una
producción de 60 mil cajas, a las que agregaron
20 hectáreas de paltos.
La piedra en el zapato es Fepasa, la empresa
de transporte de carga ferroviaria. A esta
compañía ingresó hace dos años -en representación
de la fundación Óscar y Elsa Braun, de su
familia-, en sociedad con Sigdo Koppers y
EFE. Si bien en un comienzo Braun integró
el directorio e incluso tenía una participación
activa en la gestión, poco a poco se fue distanciando
de sus partners.
Este año dejó el directorio y declara que
quiere vender el 9% que tiene en la compañía
porque discrepa de la gestión.
"Creo que se tomaron decisiones que no
fueron las más afortunadas. Además, de no
ser reelegido como director, influyó más en
la decisión de salir, porque nuestra idea
nunca ha sido tener inversiones pasivas",
explica.
Braun estima que el valor de Fepasa fluctúa
entre los US$ 120 y 150 millones.
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